Mª Elena Ruiz Espinosa - Doctoralia.es

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5 Distorsiones cognitivas que tienen en común los padres.

5 Distorsiones cognitivas que tienen en común los padres.

Os voy a contar cinco distorsiones cognitivas, es decir, creencias erróneas, más comunes que tienen los padres en general, que nos hacen perder los nervios, sobre todo durante el confinamiento. Seguro que os vais a sentir identificados y os vais a liberar cuando os deis cuenta que no sois un bicho raro ni los peores padres del mundo.

Cuando tenemos esas distorsiones es como si te colocases unas gafas mal graduadas que nos hacen ver deformada la realidad. Y a veces, todos los padres nos colocamos las mismas gafas mal graduadas, y ¿Por qué? Pues muy sencillo, además de que nos viene de nuestra educación, somos así de machacones. A todos los padres nos pasan por nuestra mente estas distorsiones en mayor o menor medida, y nos afecta también según le hagamos más o menos caso a esa creencia porque si te la crees en ese momento en un 100% estas perdido. Por eso, las voy a comentar y os voy a proponer un pensamiento alternativo para que os quitéis esas gafas mal graduadas y lo veáis con una buena visión:

  1. Lectura del pensamiento, pensar mal. Suponer sin pruebas lo que piensa el otro. “Lo hace aposta, queriendo” o “parece que lo hace queriendo, sólo por fastidiarme” o “Solo quiere llevarme la contraria”. Pensar esto es un error. Si haces esta interpretación errónea del comportamiento de tu hijo, sí que estás fastidiado de verdad porque no te ayuda a tratar el asunto con calma y no te deja conectar con la realidad que está viviendo tu hijo/a en ese momento. Atribuir a nuestro hijo esa intención de fastidiarnos es algo que hacemos desde nuestro punto de vista, que para nada es la realidad. Tenemos que partir de la base de que nuestros hijos siempre quieren agradarnos, nunca fastidiarnos y que cuando llegamos a ese punto con nuestro hijo seguro que es porque hay unos deseos y unas necesidades totalmente diferentes entre niño y adulto. Y por supuesto, el niño desde ese deseo tiene activada su parte más primitiva del cerebro, la parte de la emoción, el sistema límbico, por ello no va a entrar en razón. El adulto es el que puede conseguir mantener el control, pensar en esa necesidad del niño y seguir poniéndole límite desde la empatía y la escucha. Pensamiento alternativo: “No es consciente de lo que molesta, simplemente quiere algo diferente a lo que quiero yo”.
  2. Los deberías que nos imponemos nosotros y los que les imponemos a ellos. Son reglas rígidas y exigentes. Hay que intentar no ser tan exigente y flexibilizar. “Debería jugar más tiempo o compartir más tiempo con él/ella” o “debería saber hacer ya los deberes con la edad que tiene” o “debería no perder los nervios”. Si el “debería” va dirigido hacia sí mismo, la consecuencia emocional de esto, es la culpa; y si va dirigido hacia el niño, genera enfados y mucha ira. Si cambiamos ese debería por un me gustaría ya notamos un cambio en eso que nos decimos. ¿Qué podemos hacer ante ese pensamiento? Podemos cambiar el debería por gustaría.  No es lo mismo decirnos “debería no perder los nervios” y sentirte culpable, por “me gustaría no perder los nervios” ahí sí que dejamos abierta la opción de aceptación, compromiso y cambio. Y así podemos parar y valorar si tan grave es el error que cometo. Pensamiento alternativo: “Me gustaría no perder los nervios, todavía no lo he conseguido pero estoy en ello”.
  3. Generalización excesiva. Pensar que algo que ha sucedido puntualmente, va a ocurrir siempre. Es muy común entre padres escuchar: “le doy la mano y me coge el brazo”. “No puedo decirle que sí porque sino ya estoy perdido”. “Si cedo una vez, ya le voy a tener que dejar siempre”. Piensas que una vez le permitiste algo determinado y que ya luego va a ser imposible decirle que no. Esto es un error. Puedes decirle de nuevo en cualquier momento que no. ¡Prueba! ¿Qué es mejor estar fastidiado y no dejarle nunca a algo por lo que pueda venir después? ¿Seguir siendo tan exigente? O explicándole y dándole razonamientos adecuados ¿hacer una excepción que os permita estar relajados a todos? ¿Por qué generalizar por una excepción que hacemos un día?. Pensamiento alternativo: “Porque le deje una vez no significa que le tenga que dejar siempre”.
  4. Pensamiento polarizado. “A nada de lo que le digo me hace caso. Todo mi esfuerzo y para nada”. Dos cosas:
    1. Primero: ¿De verdad que a nada? Mira hacia atrás en el tiempo y fíjate en cuantos momentos te obedece, igual no justo en lo que precisamente quieres que te obedezca pero seguro que lo ha hecho en otras muchas ocasiones. Es imposible que nunca. ¿No crees? y ¿De verdad que no has conseguido nada con tu esfuerzo y sacrificio? Piénsalo, ¿A que sí ? Pues eso, deja de mandarte ese mensaje.
    2. Segundo: Igual no es una cuestión de obediencia, pregúntate ¿En qué cosas quiere que te obedezca y no lo hace? ¿Será en cosas que opináis distinto? ¿O porque le da pereza? ¿De verdad que lo que quieres es que continuamente te esté obedeciendo? ¿A ti te gusta estar siempre obedeciendo? ¿Tienes derecho a expresar tus necesidades y deseos, verdad? Pues ellos igual; piensa que están en proceso de aprendizaje que habrá días mejores y peores.  Deja que expresen sus necesidades reales, sus gustos, preferencias, sus negativas. Escúchales. Desde la comunicación hazle ver sus responsabilidades y que se hagan responsables con una motivación interna. Lo sé. Difícil. Todo esto no se consigue de un día para otro. Pero por supuesto que para conseguirlo, tienen que haber días de desobediencia. Sigue esforzándote y cuando te des cuentas tendrás unos hijos maravillosos. Pensamiento alternativo: “En esta ocasión no me quiere hacer caso, pero otras muchas veces lo ha hecho, voy a escuchar sus razones”
  1. Descalificando lo positivo, esta es muy común tenemos la manía de dejar pasar los comportamientos positivos. No tenemos en cuenta lo bueno que sucede. Lo bueno lo vemos como lo “normal”. Pasa algo bueno y no le damos importancia. Imagina la situación de que recoge su cuarto y hace su cama y pensamos “Es su obligación” o saca buenas notas y pensamos “Que suerte ha tenido “o “Seguro que el examen era fácil”. ¿Tienes esta tendencia errónea? Pues empieza a cambiarla. Ponte la lupa de las cosas buenas e investiga en casa, te puedes sorprender. Pensamiento alternativo: “Es responsable” y “ se ha esforzado durante el examen”.

Te animo a que reflexiones: ¿Con cuál te sientes identificado/a? ¿Con todas? ¿Con ninguna?.

¡Fuerza y manos a la obra!  ¿Cuál empiezas a cambiar?

 

Mª Elena Ruiz. Psicóloga sanitaria.

Psentidos Psicólogos. Marbella.