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«“Discuto mucho con mi pareja, ¿qué puedo hacer?”: 6 consejos para mejorar vuestra comunicación «

discuto mucho con mi pareja

«“Discuto mucho con mi pareja, ¿qué puedo hacer?”: 6 consejos para mejorar vuestra comunicación «

Ya van 3 veces que tu pareja y tú os peleáis esta semana.

  • El lunes fue porque tu pareja te pidió que pasaras por la frutería a la vuelta del trabajo, pero se te olvidó.
  • Ayer, porque el lavavajillas se quedó sin poner, y os echasteis la culpa mutuamente.
  • Y lo de esta mañana fue una tontería… pero es que seguíais de mala leche por la discusión de ayer.

Así lleváis una temporada.

Y puede que te preguntes: “Si nos peleamos tanto, ¿será que nuestra relación no funciona?”.

¡No tiene por qué!

Puede haber muchos motivos por los que una pareja discute mucho.

Lo importante es entender por qué ocurre y qué podéis empezar a hacer para solucionarlo.

Eso es lo que voy a explicarte aquí.

¿Me acompañas?

CONSEJO: Si puedes, te recomiendo leer este artículo junto a tu pareja. Leedlo hasta el final y luego reflexionad juntos sobre en qué puntos os sentís reflejados y qué puede hacer cada uno para mejorar la forma en que discutís.

 

Cómo saber si discutir mucho con tu pareja es una señal de alarma (y lo que puede haber detrás)

Antes de nada, que sepas que discutir con tu pareja no tiene nada de malo.

El problema viene cuando:

  • Discutís constantemente por los mismos motivos, sin llegar a solucionarlos.
  • Hasta la cosa más pequeña acaba generando una pelea enorme.
  • Hay gritos, faltas de respeto…
  • La discusión se extiende durante varios días.

Cuando pasa eso, está claro que algo no va bien y que hay que ponerle atención.

Y el primer paso es entender qué está ocurriendo.

 

Cuáles pueden ser los motivos

A veces, cuando una pareja discute mucho es por falta de comunicación.

Si durante una discusión:

  • Los/as dos intentáis llevar la razón.
  • Os atacáis mutuamente.
  • En lugar de escucharos, os ponéis a la defensiva.

Así es muy complicado que lleguéis a entenderos.

Pero muchas veces hay “algo más” de fondo:

  • Heridas de relaciones pasadas (que te hacen estar siempre a la defensiva).
  • Miedo al abandono.
  • Falta de autoestima.
  • Estrés acumulado.
  • Expectativas distintas sobre cómo debería ser la relación.

Bueno, ¿y esto cómo lo arreglamos?

Pues depende de cada caso.

A veces, esas raíces emocionales son tan profundas que hace falta trabajarlas en terapia (ya sea terapia de pareja o individual).

Pero hay algunas pautas que podéis empezar a aplicar desde hoy mismo.

 

6 consejos para mejorar vuestra comunicación y mantener discusiones más sanas

Esto quiero que os lo grabéis a fuego desde ya:

Una discusión no es una pelea donde tratas de ganar al otro.

En una relación sana, el objetivo de una discusión es:

  • Poner sobre la mesa un problema que os afecta a ambos.
  • Escuchar y comprender cómo se siente la otra persona.
  • Llegar a acuerdos que funcionen para los/as dos (siempre que sea posible).

Pero una cosa es la teoría, y otra es saber ponerlo en práctica cuando surge un conflicto. 😉

Te doy algunos consejos que os pueden ayudar.

 

#1. Dejar espacio para que el enfado se calme

Discutir en caliente es mala idea.

Si estáis muy enfadados/as, lo mejor es tomaros un tiempo para calmaros antes de hablar.

Podéis aprovechar este momento para reflexionar sobre qué ha ocurrido, cómo os sentís y cómo se lo vais a transmitir a la otra persona.

Eso os ayudará a mantener una conversación más constructiva.

 

#2. No asumas, ¡pregunta!

Nuestra mente es experta en montar películas.

Cuando nuestra pareja hace algo que nos molesta, asumimos que sabemos por qué lo ha hecho… y casi siempre imaginamos lo peor. 😉

Lo típico de: “Hoy no me ha preguntado cómo me ha ido el día. Seguro que es porque sigue enfadado/a por lo de ayer. Pues me da igual, porque fue culpa suya y #$1%&@! 😡😡😡”.

¿Te suena?

A lo mejor es verdad que sigue enfadado/a… ¡o a lo mejor es solo que tiene otras cosas en la cabeza!

Por eso, en vez de asumir lo que tu pareja piensa: ¡pregunta, pregunta y pregunta!

 

#3. Escucha primero, responde después

Tu pareja te dice algo y, mientras habla, tú ya estás pensando en cómo responderle.

Eso no es escuchar: es esperar tu turno para contraatacar.

Escuchar activamente significa:

  • Prestar atención plena a lo que el otro está diciendo, sin interrumpir ni anticiparte.
  • Tratar de entender cómo se siente.
  • Hacer preguntas para comprender mejor lo que quiere transmitirte.

Escucha a tu pareja, reflexiona sobre lo que te ha dicho y, luego, decide qué responderle.

 

#4. Cambia el “Tú has hecho…” por el “Yo me he sentido…”

Si tu pareja siente que durante una discusión la estás atacando, se pondrá a la defensiva.

Y a partir de ahí, la conversación suele ir cuesta abajo.

En lugar de recriminarle lo que piensas que “ha hecho mal”, explícale cómo te sientes respecto a lo que ha pasado.

Por ejemplo:

  • Pasas de mí y nunca me escuchas” => “Me he sentido ignorado/a cuando te he hablado y estabas con el móvil”.
  • No ayudas en casa porque no te da la gana” => Tengo la impresión de que muchas tareas recaen sobre mí y me siento sobrecargado/a”.
  • Siempre me hablas fatal cuando estás de mal humor” => Me duele que me hables de esa manera”.
  • No puedo contar contigo para nada” => Necesitaba tu apoyo y no he sentido que lo tuviera”.

¿Ves cómo cambia la cosa?

Este pequeño cambio de enfoque puede marcar una diferencia enorme en cómo se desarrolla la discusión.

 

#5. Valida al otro (aunque no estés de acuerdo)

Imagina que tu pareja te dice “Siento que no me has dado tu apoyo en esta situación”, y tu respuesta es:

  • Estás exagerando”.
  • Siempre haces una montaña de todo”.
  • Te lo tomas todo muy a pecho”.

¡Pelea asegurada!

Cuando tu pareja te transmite cómo se siente, es importante que valides esa emoción.

Por ejemplo, si te dice que no se ha sentido apoyada pero tú lo ves de otra manera, puedes decirle:

Veo que estás dolido/a por esto y siento que te hayas sentido así. Para mí la situación fue diferente, porque… ”, y ahí le explicas tu punto de vista.

Validar no significa darle la razón automáticamente, sino reconocer que esa emoción es real para tu pareja y que tiene derecho a sentirse así.

 

#6. Después de la discusión, reflexiona

Una vez que la discusión ha terminado y los ánimos se han calmado, es importante reflexionar sobre cómo ha ido todo.

Pregúntate:

  • ¿Hemos llegado a solucionar el problema?
  • ¿Hemos sabido escucharnos y respetarnos?
  • ¿Qué podríamos hacer mejor la próxima vez?

Lo ideal es que hagáis esta reflexión juntos. Pero si no es posible, trata al menos de hacerla tú a nivel individual.

 

¿Y si vuestras discusiones no mejoran?

A veces, incluso poniendo la mejor intención del mundo, las discusiones no terminan de desaparecer.

Intentáis hablar mejor, cuidar las formas, escucharos… y aun así sentís que volvéis una y otra vez al mismo punto.

Aquí el motivo suele ser lo que te decía antes: esas heridas, inseguridades y creencias que arrastráis y que os están boicoteando.

Si sientes que estáis en este punto y que necesitáis ayuda para sanar vuestra relación, yo puedo echaros una mano.

Como psicóloga, he trabajado con muchas parejas que tenían problemas para comunicarse (¡es algo que pasa muchísimo!).

En estos casos, trabajamos a dos niveles:

  • A corto plazo, os doy herramientas para mejorar vuestra comunicación y vuestra gestión emocional, y que vuestras discusiones se vuelvan más constructivas.
  • Y a medio-largo plazo, profundizamos en esas heridas y miedos para sanarlos y que dejen de tomar el control.

El resultado es una relación más sana, nutritiva y segura para los/as dos.

Si queréis que os acompañe en este camino, el primer paso es entrar aquí y reservar una sesión conmigo.