31 Mar [Celos normales y patológicos] ¿Cómo saber si tus celos se han convertido en un problema?
Los celos tienen bastante mala fama.
De verdad: no sé cuántas veces un paciente me ha dicho algo como:
“Elena, es que a veces siento un montón de celos por mi pareja. Y me siento fatal, porque parece que no confíe en él/ella”.
O:
“¿Es normal que no me fíe de él/ella cuando sale con sus amigos/as?”.
Y si tú has llegado hasta este post buscando en Google algo como “celos normales y patológicos”, me imagino que tienes la misma duda.
Pues esto te va a sorprender, pero a mí no me gusta hablar de celos “patológicos”.
Los celos son NORMALES. ¡Y punto!
Son una emoción que está ahí por una razón, igual que la alegría, la tristeza o el enfado.
Lo que pasa es que a veces los celos se nos van de las manos, y se acaban convirtiendo en un problema. Incluso llegan a poner en riesgo nuestras relaciones.
Si te pasa eso, lo que tienes que hacer es trabajar sobre esa emoción que se ha descontrolado y aprender a manejarla.
Aquí te voy a explicar cómo saber si tus celos se han vuelto problemáticos (y que así empieces a actuar sobre ellos).
¿Empezamos?
Por qué digo que diferenciar entre celos normales y patológicos no tiene sentido
Sé que te lo acabo de decir, pero te lo repito porque es muy importante que interiorices esta idea:
Los celos son una emoción normal, y no tienes que sentirte culpable por tenerlos.
Su función es ponernos en alerta y decirnos: “Oye, ¡espabila! ¡Que estás descuidando esta relación y puede que la acabes perdiendo!”.
Y eso hace que nos pongamos en marcha.
Te pongo un ejemplo.
Imagina que desde hace un tiempo, la relación con tu pareja se ha enfriado y ya apenas pasáis tiempo de calidad juntos.
Tú no le habías dado importancia… pero un día, cuando tu pareja te empieza a hablar de una compañera de trabajo con la que se lleva muy bien, de pronto notas una punzadita de celos.
Hasta ahora nunca habías sentido celos de esa compañera, ¿por qué ahora sí?
A lo mejor esa emoción trata de decirte que, si no os ponéis las pilas para mimar más vuestra relación, hay peligro de que el amor se apague…
¿Ves por qué digo que los celos están ahí por algo?
#1. Cuándo se vuelven problemáticos
Como ves, sentirte celoso no es malo en sí mismo.
El problema viene cuando:
- Se vuelven demasiado intensos.
- Los sientes constantemente, incluso cuando no hay un motivo “real” para que estén ahí.
- Afectan a tu calidad de vida.
- Te llevan a hacer cosas que dañan tu relación.
Ahí es cuando tienes que actuar y empezar a trabajarlos (y si no puedes hacerlo tú solo, buscar ayuda; por ejemplo, con un psicólogo).
Y ojo, ¡esto no solo pasa con las relaciones de pareja!
También puedes sufrir celos muy intensos hacia un amigo, hacia alguien de tu familia… Luego te pondré algunos ejemplos para que lo veas.
#2. ¿Y esto le puede pasar a todo el mundo?
Sí, cualquier persona puede llegar a tener problemas para gestionar sus celos.
Pero hay algunos casos donde es más probable que ocurra. Por ejemplo, en personas que:
- Tienen una baja autoestima.
- Sufren una dependencia emocional muy fuerte.
- Han sufrido engaños en el pasado, y ahora tienen más problemas para confiar.
Saber de dónde vienen tus celos te puede ayudar a trabajar sobre ellos.
Pero lo más importante es que, si detectas que se han convertido en un problema para ti y para otras personas, te pongas manos a la obra para aprender a manejarlos.
¿Y cómo puedes saber si es tu caso?
Ahora te lo explico.
5 señales de que tus celos se te han ido de las manos
Cada persona manifiesta sus celos de una manera diferente.
Pero hay algunas señales frecuentes de que tus celos se han vuelto problemáticos.
#1. Necesitas controlar a esa persona todo el tiempo
Estás siempre alerta por miedo a que te engañen o te abandonen.
Y por eso acabas haciendo cosas como:
- Mirarle el móvil a tu pareja en busca de mensajes o llamadas “sospechosas”.
- Revisar qué sube esa persona en redes sociales, a quién sigue, a qué publicaciones les da “Me gusta”…
- Preguntarle constantemente dónde está, con quién y qué está haciendo.
Estas conductas son muy habituales cuando una persona tiene problemas para controlar sus celos.
#2. Ves a otras personas como rivales
Imagina que tu mejor amigo se ha echado pareja. Ahora en lugar de veros dos o tres veces a la semana, quedáis solo un día.
Y tú, automáticamente, le pillas un odio tremendo a esa nueva pareja.
Sientes que ha venido a “robarte” a tu amigo. Y cada vez que él te habla sobre esa pareja, te enfadas muchísimo.
#3. Tienes celos, pero ¡no entiendes por qué!
Hay veces que tú mismo te das cuenta de que no deberías tener esos celos; simplemente los tienes y no lo puedes evitar.
Por ejemplo: tu pareja tiene un grupo de senderismo con el que suele ir a hacer rutas, y hace poco se les ha unido un chico con el que se lleva muy bien.
Sabes que no tienes motivos para tener celos, que tu pareja y ese chico solo son amigos… pero una voz en tu cabeza no para de repetirte:
“¿Y si son algo más que eso?”.
Hay días que te cuesta mucho callar esa voz, y hasta has acabado estallando y discutiendo con tu pareja (¡y luego te sientes fatal!).
Sabes que estás siendo irracional, pero no lo puedes controlar.
#4. Tus pensamientos intrusivos no te dan tregua
A veces, esa voz en tu cabeza no calla ni un segundo.
Estás todo el rato pensando:
- “¿Me estará ocultando algo?”.
- “¿Y si lo que me ha contado sobre ese amigo/compañero/etc. no es verdad?”.
- “Seguro que ya no le importo tanto como antes”.
Así todo el día.
Y claro, ¡acabas hecho polvo!
Hay noches que no pegas ojo, estás siempre irritable, te dan altibajos emocionales…
Cuando permaneces en ese estado durante mucho tiempo, al final es inevitable que tus celos tengan consecuencias.
#5. Está afectando a tu relación
¿Qué pasa cuando tu cabeza no para de repetirte que esa persona que quieres te va a traicionar o abandonar?
Pues que al final explotas. ¡Normal!
Y eso no solo te hace daño a ti; también a la otra persona, porque:
- Se harta porque siempre acabáis discutiendo.
- Le enfada que intentes controlarla, le vigiles el móvil…
- Siente que no confías en ella.
Con el tiempo eso acaba dañando vuestra relación.
De hecho, muchos pacientes que acuden a mi consulta para aprender a gestionar sus celos lo hacen porque:
- O bien su relación está en peligro debido a sus celos.
- O directamente han perdido a personas que querían por ese problema.
Por eso es tan importante que, si tus celos se te han ido de las manos, empieces a trabajar sobre ellos.
¿Necesitas aprender a llevarte mejor con tus celos? Yo puedo ayudarte
Te repito lo que te dije antes:
Los celos son una emoción completamente normal, y no tienes que sentirte mal por tenerlos.
Lo importante es que sepas:
- Identificar cuándo se han convertido en un problema (para ti y para las personas a tu alrededor).
- Entender qué es lo que está disparando tus inseguridades.
- Desarrollar estrategias para que no tomen el control de tu vida.
Si quieres, yo puedo ayudarte con eso.
Como psicóloga, he trabajado con muchas personas que sufrían celos por distintos motivos (debido a una baja autoestima, a que habían vivido una relación muy dolorosa en el pasado…).
Y las he ayudado a reconciliarse con esas emociones “tormentosas” y aprender a manejarlas para construir relaciones más sanas.
En mi consulta te ayudo a conseguir lo mismo, y además:
- Trabajo con un montón de herramientas terapéuticas diferentes: así podremos encontrar la que mejor funcione para ti.
- Verás resultados muy rápido: incluso desde la primera sesión ya vas a notar cambios.
- Le pongo mucho sentido del humor a las consultas: te aseguro que en una sesión conmigo puedes acabar riéndote mucho (y cuando tienes un mal día, ¡reírte sienta genial!). 😉
Si todo lo que te he contado ha hecho clic contigo y quieres que te cuente más sobre cómo puedo ayudarte, haz clic aquí y reserva una sesión conmigo.
