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¿Es peligroso un ataque de pánico? Explicación de los síntomas más comunes (y su verdadero peligro)

es peligroso un ataque de ansiedad o panico

¿Es peligroso un ataque de pánico? Explicación de los síntomas más comunes (y su verdadero peligro)

Elena, te juro que pensaba que me moría. Creía que me estaba dando un infarto o algo”.

Me empezó a doler el pecho y de repente no podía respirar. Notaba como que me ahogaba”.

“Me mareé muchísimo. Tuve que sentarme porque pensaba que me iba a desmayar”.

Estas cosas me las han dicho pacientes después de un ataque de pánico.

Y es algo muy común.

Mucha gente piensa que un ataque de pánico (o como también se le conoce, “ataque de ansiedad”) es peligroso. Que te va a pasar algo malo o incluso que te puedes morir.

Pero no, ¡para nada!

Con un ataque de pánico ni te puede dar un infarto, ni te puedes asfixiar ni nada.

Y esto es importante que lo tengas muy claro, porque cuando dejas de tener miedo a que te pase “algo malo”, el ataque de pánico se vuelve más fácil de manejar.

Por eso aquí te voy a explicar:

  • De dónde vienen esos síntomas típicos de un ataque de pánico (palpitaciones, dolor en el pecho, dificultad para respirar…).
  • Por qué no son una señal de que te está dando un infarto ni de que te vas a morir.

Te prometo que después de leerlo te vas a quedar muchísimo más tranquilo/a.

IMPORTANTE

Los ataques de pánico sí pueden ser peligrosos… pero de una manera diferente.

Esto también te lo explico en este post y te cuento qué puedes hacer.

 

¿Un ataque de pánico es peligroso? Todo lo que NO te puede pasar

Imagina a un antepasado tuyo de la época de las cavernas que sale a cazar. De repente… ¡un oso enorme sale de entre los arbustos y se le planta delante!

¿Qué ocurre?

Su corazón se acelera, empieza a respirar rápido, los músculos se tensan.

Su cerebro ha detectado un peligro y activa el mecanismo de lucha-huida, liberando adrenalina para que pueda correr o pelear.

Esto tiene todo el sentido del mundo si tienes un oso delante.

El problema es que ese mecanismo de lucha-huida es el mismo que se activa hoy en día cuando sufres cosas como:

  • Muchísimo estrés en el trabajo.
  • Miedo a que tu pareja te abandone.
  • Una enfermedad crónica.
  • Un duelo que no sabes cómo gestionar.

Tu cerebro percibe todas estas situaciones como una amenaza y responde igual que si tuvieras un oso delante.

Y cuando notas esos síntomas, te asustas. Ese miedo hace que el cerebro libere todavía más adrenalina… y entras en bucle:

Más adrenalina -> más síntomas -> más miedo -> más adrenalina…

Hasta que se desencadena el ataque de pánico.

Por eso es tan importante que le pierdas el miedo a estos síntomas. Porque si entiendes que no son peligrosos y que no te va a pasar nada, vas a poder manejar mucho mejor el pánico.

 

1. No te va a dar un infarto

Durante un ataque de pánico:

  • El corazón te late muy rápido.
  • Notas presión y pinchazos en el pecho.

Y automáticamente piensas que te está dando un infarto, pero no es eso.

El corazón late más rápido porque tu cerebro se está preparando para huir o luchar (y necesita mandar toda la sangre que pueda a los músculos).

¿Y el dolor en el pecho?

Eso pasa porque cuando tienes mucho estrés o ansiedad, los músculos de tu pecho, tus hombros y tu espalda se tensan mucho. Y si estás mucho rato en tensión, al final duelen.

Es como si te pasaras una hora apretando el puño con todas tus fuerzas, ¡al final te darán calambres en el brazo.!

Pues esto es lo mismo.

Son síntomas que asustan mucho, pero no tienen nada que ver con un infarto.

 

2. No te vas a asfixiar

Durante un ataque de pánico sientes que te ahogas, pero no es real.

Piénsalo: tu cerebro te está preparando para afrontar una amenaza, ¡no tiene sentido dejarte sin oxígeno!

Lo que pasa es que como tienes el pecho muy rígido, te da la impresión de que no entra el aire. Pero te prometo que esa sensación no es real.

De hecho, el problema durante un ataque de pánico es justo lo contrario: no es que te falte oxígeno en el cuerpo… ¡sino que tienes demasiado! 😉

Ahora te explico a qué me refiero.

 

3. No te vas a desmayar

Durante un ataque de pánico empiezas a respirar muy rápido (hiperventilas). Es tu cerebro “obligándote” a coger oxígeno para pelear o salir corriendo.

Pero al hiperventilar, tu oxígeno en sangre sube y el dióxido de carbono (CO₂) baja.

Y ese desequilibrio es lo que hace que te marees.

De hecho, algo que suele ayudar mucho cuando tienes un ataque de pánico es moverte para quemar ese oxígeno extra: salta, haz sentadillas, sacude los brazos y las piernas, camina rápido…

Pero Elena, ¿cómo voy a hacer todo eso? ¡Si yo lo que siento es que me voy a caer redondo/a al suelo!”.

Pues que sepas que desmayarse por un ataque de pánico es una cosa rarísima.

Los desmayos vienen porque la tensión arterial baja de golpe, pero en un ataque de pánico pasa justo al revés (tu tensión se pone por las nubes).

Así que es muy poco probable que te desmayes.

 

4. No te vas a volver loco/a

¿Alguna vez te has puesto delante del espejo y has mirado fijamente a tu reflejo a los ojos? Si lo haces durante un rato, notas como si “salieras de tu cuerpo” y te vieras desde fuera.

Eso se llama “despersonalización” o “desrealización” y es algo que también pasa mucho en los ataques de pánico.

Este síntoma te puede hacer pensar que te estás volviendo loco/a. ¡Pero nada de eso!

La desrealización ocurre cuando hiperventilas y tus niveles de oxígeno/CO₂ se desequilibran, nada más.

En cuanto respires hondo unas cuantas veces y tu cerebro se calme, esa sensación se irá.

 

El verdadero peligro de las crisis de pánico… es que limiten tu vida diaria

Un ataque de pánico es muy desagradable, pero ni te puede hacer daño ni pone en riesgo tu vida.

El problema viene cuando les coges miedo.

Después del primer episodio, muchas personas viven temiendo que vuelva a ocurrir. Y por eso:

  • Empiezan a estar pendientes de cualquier sensación rara: si tienen más pulsaciones de la cuenta, si respiran muy rápido…
  • Evitan situaciones que puedan provocarles más ataques: como ir a sitios concurridos, hablar en público, conducir… algunas incluso dejan de salir a la calle.

Si este miedo dura más de un mes, ya hablamos de un trastorno de pánico.

Si notas que estás en este punto y que el miedo a sufrir un ataque de pánico limita tu vida, es importantísimo que vayas a terapia.

Un/a psicólogo/a con experiencia en trastornos de pánico te va a ayudar a:

  • Entender de dónde vienen esos síntomas tan incómodos y normalizarlos (esto es importantísimo para perderles el miedo).
  • Manejar mejor estos episodios, con herramientas que te ayuden a regularte para que los ataques sean cada vez menos frecuentes e intensos (ejercicios de respiración, mindfulness…).
  • Recuperar el control sobre tu vida (y que los ataques de pánico dejen de limitarte).

Si estás en esta situación y no sabes a quién acudir… yo puedo ayudarte.

 

¿Sientes que los ataques de pánico están afectando a tu vida? Así es como puedo ayudarte a gestionarlos

Los ataques de pánico son muy desagradables, ¡lo sé!

Pero es importante que tengas claro que no son el problema en sí mismo, sino un síntoma de que hay algo más ahí enterrado.

En consulta he acompañado a muchas personas que vivían con ansiedad y con ataques de pánico.

Personas que habían empezado a evitar sitios, planes o situaciones por miedo a una crisis, y a las que he ayudado a recuperar el control sobre su vida.

  • A corto plazo, te doy herramientas que te ayudan a manejar mejor los ataques de ansiedad.
  • A medio y largo plazo, trabajamos para entender por qué tu sistema de alarma se activa con tanta facilidad, y trabajar sobre eso.

Y lo hago combinando diferentes herramientas terapéuticas.

  • La base es la terapia cognitivo-conductual (la que cuenta con mayor evidencia científica en el tratamiento de los trastornos de ansiedad).
  • Además, utilizo ejercicios de mindfulness y otras herramientas de las terapias de tercera generación, que te ayudan a “separarte” de tus síntomas y reducir la activación.
  • Y todo esto lo combino con estrategias de terapia breve, para que veas resultados más rápido (incluso desde la primera sesión).

Si quieres saber más, puedes entrar aquí y reservar una primera sesión conmigo:
https://psentidos.com/contacto-psicologo-marbella/

Te prometo que hay solución.