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[Cómo saber si necesitas ir al psicólogo] 8 señales a las que debes prestar atención

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[Cómo saber si necesitas ir al psicólogo] 8 señales a las que debes prestar atención

Imagina que un día te levantas con dolor en una muela.

  • Al principio no le das mucha importancia (“será que tengo la encía inflamada”).
  • Cuando pasan unos días y sigues igual, te empiezas a preocupar.
  • Y cuando ya llevas más de una semana con dolor, dices: “Mejor voy al dentista, no vaya a ser que tenga una caries”.

Pues el psicólogo es el profesional al que vas cuando “te duele una emoción”. 😉

Es decir:

Cuando algo dentro de ti te está generando mucho malestar y no sabes cómo gestionarlo tú solo/a.

Lo que pasa es que si te duele una muela, lo notas enseguida. Pero cuando te “duele” una emoción… ¡no es tan fácil darse cuenta!

Por eso quiero echarte una mano.

Aquí te voy a contar, desde mi experiencia como psicóloga, varias señales para saber si necesitas ir al psicólogo o no.

¿Listo/a?

Pues… ¡empezamos!

 

¿Necesitas ir al psicólogo? Cómo saber si ha llegado el momento de acudir a terapia

Lo primero, NO te tomes esto como un “test para saber si necesito un psicólogo”.

No quiero que pienses: “¡Ah, a mí solo me pasa una cosa de esta lista! Entonces no estoy tan mal”.

Aunque solo te identifiques con uno o dos puntos de los que voy a contarte, si lo que te ocurre te genera mucho malestar, es importante acudir al psicólogo.

Dicho esto, vamos allá.

 

1. Llevas mucho tiempo con estrés (y ya te está afectando)

Cuando llevas semanas o meses con un estrés constante, al final te pasa factura:

  • Estás más irritable.
  • Duermes peor.
  • Sufres dolores musculares, de barriga…
  • Tienes menos ganas de hacer cosas.

Y la lista sigue y sigue.

Si notas que llevas tiempo así, ¡no lo ignores!

Un psicólogo te va a dar herramientas para manejar mejor ese estrés y que no te afecte tanto.

 

2. Has sufrido una pérdida… y te está costando recuperarte

Puede que hayas perdido algo o a alguien importante recientemente:

  • Una persona cercana que ha fallecido.
  • Una relación que se ha roto.
  • Un proyecto personal al que has tenido que renunciar o no ha salido como esperabas.

Estar un tiempo triste y sin ganas de nada es normal, pero si pasan los meses y sigues igual, ¡cuidado! Puede que haya algo que te impide pasar página.

Si te notas así, ya sabes… pide cita con el psicólogo. 😉

 

3. Viviste una experiencia traumática

Quizá has pasado por una situación traumática:

  • Una infancia complicada.
  • Un abuso.
  • Una relación que te hizo mucho daño.

Este tipo de vivencias dejan heridas muy profundas, que no se curan solas. Por ejemplo:

  • Una autoestima muy bajita.
  • Ansiedad y ataques de pánico.
  • Episodios depresivos.
  • Insomnio.
  • Pesadillas y recuerdos recurrentes..
  • Dificultades para confiar.
  • Dependencia emocional.

Puede que lleves tantos años con esas secuelas que ya te hayas acostumbrado, pero no tienes que seguir viviendo con ellas.

Un psicólogo con experiencia en tratamiento de traumas te puede ayudar a gestionar todo lo que te pasó, para que esas heridas dejen de influir en tu vida.

 

>> ¿Y SI NO RECUERDO LO QUE ME OCURRIÓ?

Después de un trauma, hay personas que tienen lagunas de memoria (el cerebro bloquea esos recuerdos para protegerte).

Pero aunque tú no puedas acceder a ellos, esos recuerdos siguen guardados en tu mente y te siguen haciendo daño.

Para estos casos, yo trabajo con la terapia SHEC (Sincronización de hemisferios cerebrales).

A través de estimulación sensorial (sin que tengas que hablar ni tratar de recordar nada), conseguimos:

  • Abrir esa puerta de tu mente que estaba bloqueada.
  • Integrar esos recuerdos (es decir, a través de esta terapia consigues “aceptar” todo lo que te pasó y que esos recuerdos ya no te hagan daño).

Aquí te cuento más sobre ella.

 

4. Te cuesta manejar tus emociones (y eso está afectando a tu vida)

Sentir enfado, tristeza, celos o miedo es normal.

Pero a veces, esas emociones se activan con demasiada intensidad y/o de manera demasiado frecuente. Por ejemplo, en forma de:

Cuando las emociones se desbordan y empiezan a afectar a tu bienestar, la terapia te aporta herramientas concretas para entender qué las dispara y gestionarlas de una forma más sana. 

 

5. Tienes problemas de salud “sin motivo aparente”

Te cuesta dormir.

Tienes dolores de estómago constantes.

A veces te duele el pecho como si te fuera a dar un infarto.

Pero te hacen pruebas y… ¡nada! Estás sano/a como un roble. ¿Será que te estás volviendo loco/a?

No… ¡son tus emociones pidiéndote que les prestes atención!

Cuando tienes un problema emocional y no lo solucionas, muchas veces se somatiza (es decir, se manifiesta a través de síntomas físicos).

La solución es aprender a escuchar tus emociones y gestionarlas para que no lleguen a ese punto.

 

6. Te gustaría tener un botón de “apagado” para tus pensamientos

Tu cabeza no para ni un segundo:

  • Cuando algo te preocupa, le das mil vueltas (aunque no quieras).
  • Estás todo el rato anticipando problemas.
  • Intentas distraerte, pero tus pensamientos vuelven una y otra vez al mismo sitio.

Al final acabas diciendo: “¡Ojalá tuviera un botoncito para apagar la cabeza!”.

Un terapeuta no te va a enseñar a “apretar ese botón” (¡no se pueden apagar los pensamientos!).

Pero sí te va a dar herramientas para  que esos pensamientos intrusivos te den menos la tabarra y no tengan todo el control.

 

7. Problemas en tus vínculos personales que no sabes solucionar

Puede que tengas una mala relación con alguien de tu entorno (una pareja con la que discutes mucho, un familiar que te hace daño…).

O quizá el problema es que te cuesta relacionarte con otras personas (desconocidos/as, compañeros/as de trabajo…).

Aquí un psicólogo te va a ayudar a:

  • Entender de dónde viene el problema.
  • Darte herramientas para solucionarlo y mejorar tus relaciones personales.

Tener vínculos sanos con otras personas es importantísimo para ser feliz.

Si notas que esta área de tu vida no va bien, ¡no lo dejes estar!

 

8. Te tratas muy mal a ti mismo/a

Ya la he vuelto a liar, soy un desastre”.

Si digo esto, seguro que hago el ridículo”.

“Todo me sale mal, no sirvo para nada”.

“Soy un/a quejica, hay gente con problemas de verdad y no se rinden como yo”.

¿Te suena?

Si tu diálogo interno suena así, seguramente es porque tienes una autoestima muy bajita.

Y aunque tú no te des cuenta (porque siempre te has hablado igual), repetirte ese tipo de cosas constantemente te hace mucho daño.

La terapia te enseña a valorar más tus virtudes y a dejar de machacarte por tus defectos (¡nadie es perfecto/a!).

No tienes que convertirte en una persona diferente, sino aprender a quererte un poquito más. 😉

 

La señal más clara de que necesitas un psicólogo es… que te lo estés planteando

Sí, te lo digo de verdad.

Si te planteas ir al psicólogo, seguramente es porque dentro de ti hay una emoción que “te duele”.

Y el problema es que una emoción no atendida es como una muela picada: cuanto más tiempo pasas sin ponerle solución, más duele y más difícil es de arreglar.

Por eso mi consejo es que no lo dejes pasar: ¡busca un psicólogo pero ya!

Si te has sentido identificado/a con algo de lo que te he contado aquí y crees que ha llegado el momento de ir a terapia, yo puedo ayudarte.

Y por si acaso acabas de conocerme… te cuento un par de cosillas sobre mí y sobre mi manera de trabajar: 😉

  • La base de mi método es la terapia cognitivo-conductual, pero además utilizo herramientas de otras muchas ramas de la psicología (así me adapto a lo que mejor te funcione a ti).
  • Mi objetivo es que empieces a ver cambios desde la primera sesión (sí, lo digo en serio).
  • He tratado a pacientes de todo tipo (¡llevo desde 2004 trabajando como psicóloga!) pero mi especialidad son los trastornos de ansiedad, dependencia, duelo, autoestima y traumas.
  • Ofrezco consulta presencial en Marbella, y también online.
  • Soy una persona muy sencilla y le pongo mucho sentido del humor a las consultas (¡Sí, incluso nos podemos echar unas risas!).

Si sientes que soy la persona adecuada para ayudarte en tu proceso, entra aquí y reserva tu primera sesión conmigo.

¡Te veo muy pronto!